La
casa de la Rocafuerte
14-40, ubicada en el Casco Colonial de la Ciudad de Quito, a
pocos metros de la Plaza del Convento de Santo Domingo, fue construida
en el Siglo XVI. De acuerdo a datos proporcionados
por el Doctor Fernando Jurado Noboa, Miembro de
Número de la Academia Nacional de la
Historia, esta casa perteneció a Don Diego de
Torres, uno de los fundadores de Quito. Fue
además asentamiento Dominico. Según el
Doctor Jurado, el Convento de los Dominicos se inauguró en
esta casa junto con las dos aledañas. Éstas dos
últimas son solo fachadas con interiores remodelados sin
conservar el estilo de la época en que fueron
construidas.
De
acuerdo a la información recogida sobre esta casa por el Dr.
Fernando Jurado, en el volumen I del libro CASAS DEL
QUITO VIEJO, (Jurado, Aguilar, Moreno, p. 41, 42,
Colección Medio Milenio 6, 1992.), ésta es la
historia de LA CASA DE LAS MUSELLO:
En
1640 era de D. Diego Navarrete y de su mujer Jacinta
Borja. En la Segunda mitad del siglo XVII (1682) fue del
mercader José Araujo.
En el siglo XVIII fue del abogado Dr. Juan Ruiz de Santo
Domingo,
panameño, vivían con doce personas. En
el censo de 1833 la casa comprendía dos actuales:
la que citamos y la adjunta al occidente, ambas eran de Da.
Josefa Echanique Piñeyro y del Tesorero Juan Bernardino
Delgado y Guzmán, al lado (en la parte superior)
vivían los Martínez Osorio y al frente, Da.
Josefa Cuesta y el Señor Enríquez de
León. La casa se conservó noventa
años en poder los Delgado de Chiriboga Salazar, padres de
una larguísima familia. El 27 de agosto de 1897
los Chiriboga Delgado sacaron la casa a remate, y la compró
en 12.000 sucres Isolina Guzmán Chiriboga de
Bueno. En vida de los Chiriboga y allá
por 1890 vivía en el piso bajo Felipe Guzmán
-emparentado con ellos- y experto en fabricar Nacimientos.
La señora Guzmán poseyó las dos casas
más de veinte años, pero la caballeriza o parte
superior la convirtió en casa y la cedió a su
hija María Luisa Bueno de Barreyro, y la parte actual -que
historiamos- la retuvo para sí. En 1926 la
adquirió el comerciante italiano Cayetano Musello,
quién la hizo restaurar con el Arq. Antonino Russo,
quién entre otras novedades, abrió una terraza en
el tercer piso, cambió su cubierta y puso galería
de vidrios. Los esposos Musello-Durango llevaron a su nueva
casa un patrimonio artístico que sus hijas han
sabido conservar: una virgen de la Merced hecha por Salas a
pedido del cura Gabriel Uriarte. ...Por su parte,
Don Cayetano aportó con varias cosas
enviadas por su familia desde Italia en 1918: obras de
Gerardo della Notte, el cuadro de la Mujer de Putifar, juego de cobre
para la cocina, dos bellos espejos de la Escuela de
Minghetti, adquiridos en Quito el año 21 donde los
salesianos.
Entre 1941 y 1950 Anita y Emma Musello empiezan a formar un
verdadero museo: baúles coloniales,
lámparas con velas del siglo pasado, cuadros, muebles de
viejas familias, una Virgen de Legarda, La Virgen de la Luz de
Manosalvas...
En los años 60 se deshicieron de diez y siete piezas de arte
hoy en el Museo del Banco Central. La labor de esta familia
en sesenta y seis años de posesión de la casa,
tiene pocos parangones en Quito. Si otros las hubieran
imitado, el centro de Quito sería otra cosa.
Para
honrar la tradición establecida por nuestros bisabuelos, Don
Gaetano Musella y Doña Francisca Durango, así
como la de sus hijas, Anna y Emma, nuestras tías-abuelas,
hemos trabajado en la recuperación y mantenimiento de esta
casa (La Casa de las Tías) respetando su arquitectura
original e intentando que sea a la vez funcional y cómoda,
sin distorsionar el estilo o cambiar la atmósfera que la
caracterizó mientras vivían Las Tías
Musello.
La
cubierta ha sido renovada y fortalecida en un 40% aunque
mantiene la estructura original. Los tumbados
restaurados mantienen la altura y luminarias desde 1926.
Renovamos también las tuberías de entrada y
salida de agua, así como un 35% del sistema
eléctrico de todo el inmueble.
Nos
esmeramos en hacer un rescate, restauración y
renovación auténticas. La casa ha sido habitada
desde el siglo XVI y hasta el día de hoy. Con la
consigna de preservar el estilo, que ha sobrevivido por
siglos, intentamos continuar haciendo innovaciones para que la casa
sea más funcional y acorde con los tiempos que
vivimos. Aportamos igualmente para la
recuperación, difusión y educación en
la apreciación de las artes mediante exposiciones de artes
visuales. Eventualmente, al recuperar todos los espacios nos
ocuparemos de conciertos de cámara entre otras actividades
educativas y culturales. Este es un reto importante que sin duda
requiere de apoyo.
Agraderecemos
sus donaciones a través de la generosa y solidaria
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PARA EL DESARROLLO E INVESTIGACIÓN EDUCATIVA.
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